Los datos del paciente lo colocan en un perfil de riesgo de enfermedad cardiovascular, incluso aunque el dolor que refiere sea atípico. De hecho, la probabilidad pretest (antes de hacerle, por ejemplo, una ergometría) es de un 59%

Pero además, el ECG muestra alteraciones de la repolarización, consistentes en ondas T negativas, en DII, DIII y aVF, e incluso en V6, que no son sugestivas de pericarditis (son muy localizadas) ni de CVI (no hay criterios de voltaje ni la morfología típica de sobrecarga).