La interpretación automática del ECG que realizan numerosas máquinas es una orientación que puede servir de ayuda; pero debe ser confirmada por un médico. En este caso en ECG está claramente en ritmo sinusal, pese a lo que interpreta el aparato (flecha roja): los QRS aparecen a intervalos rítmicos y están siempre precedidos de una onda P, pequeña pero visible (flechas azules). Existe una desviación del eje eléctrico hacia la izquierda, ya que el QRS es casi perpendicular a DII, lo que nos arrojaría un eje más o menos de -30º. Eso, junto a unos voltajes aumentados, sugiere crecimiento de ventrículo izquierdo, posiblemente como consecuencia de la HT que padece la paciente. La bradicardia es secundaria al tratamiento con betabloqueantes. La interpretación de este ECG, que pertenece a un caso real, había sido modificada por el cardiólogo que lo interpretó antes de remitirlo al servicio peticionario, dejando claro que no existía fibrilación auricular; pero el anestesista prefirió hacer caso a la máquina. Por fortuna las consecuencias negativas de esta actuación se limitaron a una cita innecesaria, con la consiguiente pérdida de tiempo para paciente y médico, y al retraso indebido de la intervención quirúrgica, que en este caso no era urgente. Pero podría haber conducido a una anticoagulación no indicada.
