Ese patrón aparece en alrededor de un 30% de los pacientes con miocardiopatía dilatada avanzada, y condiciona el que ambos ventrículos se contraigan de forma asincrónica, pues el ventrículo izquierdo se activa después del derecho debido al trastorno de conducción. La consecuencia es una discreta reducción en la fracción de eyección que, en una persona con contractilidad normal, no es significativa. Pero en un caso como este, en que la fracción de eyección está severamente reducida (recordemos que los valores normales son en torno al 60%), incluso ese pequeño deterioro puede traducirse en un empeoramiento clínico substancial. A la inversa, si somos capaces de revertir esa asincronía (o “resincronizar” la contracción de ambos ventrículos), podemos mejorar la función ventricular y la sintomatología del paciente. Esta resincronización se puede conseguir por medio de un marcapaso especial, con un cable convencional que estimula ventrículo derecho y otro que estimula ventrículo izquierdo, para conseguir que ambas cámaras se activen de forma simultánea. Este último cable se introduce a través del seno coronario para situarlo en el interior de una vena coronaria que esté en contacto con el epicardio del ventrículo izquierdo. Los ensayos clínicos con esta modalidad de tratamiento han demostrado no sólo mejorar de forma significativa la sintomatología, sino también reducir los eventos, incluida la mortalidad.
Por lo demás, el trasplante se reserva para casos seleccionados en que no existe otra alternativa terapéutica; y aquí, evidentemente, sí existe.
Leyva F, Nisam S, Auricchio A. 20 Years of Cardiac Resynchronization Therapy. J Am Coll Cardiol. 2014;64(10):1047-1058. doi:10.1016/j.jacc.2014.06.1178.